18 Dic 2018

Mi hijo ideal VS. mi hijo real

Todos los padres tenemos expectativas con nuestros hijos. Deseamos lo mejor para ellos y esperamos se conviertan en hombres y mujeres felices, preparados y exitosos. Esto es lo que llamamos nuestro “hijo ideal”.  Ojalá fuera tan sencillo y fácil, pero el camino no es siempre recto. Escucho a muchos padres decir que han hecho todo pero no han logrado lo que querían con sus hijos. Otros se quejan de que son malagradecidos, otros sufren al enfrentar la rebeldía de sus hijos.

Si hago esto así, mi hijo va a ser así

Definitivamente lo que hacemos no siempre nos lleva al resultado que habíamos visualizado. En el proceso vamos conociéndonos a nosotros mismos, conociendo a nuestros hijos y nos damos cuenta que cada uno es único y diferente a nosotros. Y al ver a cada uno tal cual es, vamos acomodando nuestro ¨hijo ideal¨ a nuestro “hijo real”.  Lamentablemente no siempre lo hacemos…

La resistencia a conocer nuestro hijo real

Enfrentamos un gran problema cuando nos resistimos o no adaptamos ni ajustamos nuestras expectativas, tratando de imponer nuestro ¨hijo ideal¨ sin darnos la oportunidad de conocer a nuestro ¨hijo real¨ y vivir la maravillosa aventura de educarlo de acuerdo a sus características, sus verdaderas necesidades y sus intereses. Nos quedamos atrapados en lo que queremos y nos perdemos de lo que tenemos.

La aceptación 

El reto está en aceptar a nuestro hijo real, tal cual es. Pero con mucho cuidado, pues esto no significa dejar de tener expectativas, ni dejarlo hacer lo que quiera, cuando quiera, como quiera. Todo lo contrario. Es nuestro deber informarle, guiarle y acompañarle, respetando su propio proceso de crecimiento, desarrollo y aprendizaje, muy distinto al nuestro. Nosotros no podemos vivir por ellos ni aprender por ellos. Si podemos modelarles, motivarles a ser mejores personas y ofrecerles las oportunidades y experiencias que consideramos importantes. Ellos tomarán sus propias decisiones tarde o temprano.  Aprovechemos y aprendamos también nosotros con ellos y de ellos. Será una gran experiencia.

Las expectativas

Las expectativas si son importantes y necesarias. Las comunicamos en todo momento a través de nuestro comportamiento, nuestras actitudes, nuestros mensajes y nuestra forma de relacionarnos con nuestros hijos. Ellos también nos comunican de muchas formas cómo se sienten, qué piensan y qué quieren. Es importante escucharlos. Realmente escucharlos y observarlos. Darles nuestra opinión y plantearles nuestra postura con firmeza y amor, pues habrán cosas que se pueden negociar en un momento dado, pero habrán otras que no. Lograremos más si les damos la oportunidad de comprender las razones y de ir definiendo su propia identidad dentro de los límites establecidos. Límites saludables y apropiados a cada edad.

¿Estás dispuesto a modificar, enriquecer y mejorar tu concepto de “hijo ideal” para que realmente sea posible lograrlo con el hijo que tienes?

Cuando tardamos en reconocer a nuestro hijo real:

A veces nos toma un tiempo largo entender  como es nuestro hijo real y mas aun llegar a tener la capacidad de asumir el manejo requerido.  Ojo, pues puede suceder que si nuestra reacción coincide con  la adolescencia pueden haberse instalados unos habitos toxicos difíciles de desmontar y en ese caso el reto es aun mayor.  La adolescencia de por si presenta algunas dificultades producto de los cambios hormonales que comienzan a manifestarse a esa edad.

En ese caso hay que ser muy cuidadosos con el plan de acción tratando siempre de que prevalezca el objetivo primario de insertar buen juicio y pensamiento crítico para que sean individuos con pensamiento y actitudes asertivas .  El como lograrlo se va a desprender de este importante objetivo.

Cuando intento e intento y no veo resultados:

Conviene revisar que estamos haciendo para saber que hay que modificar, ningún ser humano es igual a otro y lo que funciona con una persona pudiera no funcionar con otra.  La consistencia y coherencia son muy importantes, pero la paciencia y el amor son aun mas, analizarnos y ver si genuinamente somos coherentes en todos los aspectos.

Cuando la influencia del medio es mas fuerte que la del hogar

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