20 Feb 2018

¡RESUELVE!

En una reunión con un equipo de educadoras del Nivel Inicial de un centro educativo, una de ellas comenta que en su aula repiten en todo momento lo siguiente:

“¡Resuelve!”

¿Y en que consiste asumir este lema con sus niños?

Esta educadora y su asistente nos explican que cada vez que uno o varios niños enfrentan situaciones o problemas durante la rutina, en vez de ellas resolverlos, dicen a los niños “!Resuelve!”. Esto lo hacen de una forma positiva y motivadora para recordarles que deben buscar las posibles soluciones e intentarlas por si mismos, con el apoyo de las educadoras. Ya todos se han contagiado y saben que no conseguirán nada al llamar constantemente “profe, profe” sin antes hacer las cosas por ellos mismos, probando y aprendiendo de sus experiencias.

Esto no quiere decir que no necesiten ayuda. Es importante que las educadoras modelen y estén disponibles para dar apoyo a los niños que lo requieran, pero siempre dejando que hagan lo que ya son capaces de hacer y evitando crear dependencia.

Nos cuenta esta educadora que esto les ha ayudado mucho. Ya ven los resultados en niños que mostraban resistencia a asumir o hacer las cosas por si mismos y que dependían de que otros les resolvieran. Un día, uno de estos niños al mojarse su lonchera, en vez de enojarse, pedir ayuda inmediatamente, entristecerse o quedarse sin hacer nada, recordó lo que le repiten sus educadoras y con mucha seguridad, se paró, le sacó el agua, se acercó a la ventana y puso su lonchera al sol para secarla. Aplicó el “RESUELVE” y se sintió muy satisfecho. !Las educadoras felices!

Ejemplos como este nos confirman que los niños tienen muchas más ideas y capacidades de las que creemos. El darles la oportunidad o el motivarles a asumir sus responsabilidades, les permitirá sentirse mejor, aportar, participar y desarrollar una sana autoestima, confiando en ellos mismos.

Lamentablemente, en mi experiencia acompañando u observando a los padres en sus hogares y educadores en las aulas, es más frecuente ver que resuelven o “ayudan”, sin antes dejarles que intenten, propongan o que PIENSEN por si mismos. Nos sorprendemos al ver todas las estrategias, los recursos y mecanismos que proponen e implementan cuando nosotros no intervenimos inmediatamente ni imponemos nuestra forma de hacer las cosas. Y nos aliviará bastante el no tener que estar en todo momento resolviendo o haciendo todo por ellos.

Aprendemos mucho de los niños, de la gran creatividad y capacidad que tiene cada uno. El adulto cumple un rol fundamental, ya sea para limitar o para facilitar el desarrollo de todo este potencial. Y para esto las preguntas son poderosas. Cuando los niños no saben qué hacer o cómo hacerlo, detente y, antes de intervenir, pregúntale a cada uno:

  • ¿Cómo crees se puede resolver?
  • ¿De que manera podrías hacerlo o lograrlo?
  • ¿Qué necesitas para eso?
  • ¿Qué pasaría si haces eso?
  • ¿Hay otra forma de resolver esta situación o problema?

Al enviarle esta educadora el mensaje a los niños de que espera que ellos resuelvan, está comunicándoles que CONFÍA y espera lo mejor. Generalmente, esto les lleva a asumir mayor responsabilidad.

¡A resolver!

Gracias a la profesora Grisi Feliz y Candida Morales del MIEL Christian School por compartir su experiencia con nosotros.

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