18 Dic 2018

Hijos autónomos y responsables

La niñez no es una etapa de preparación para la vida adulta. La infancia es concebida como una época de desarrollo efectivo y progresivo de la autonomía (Cillero, Bruñol, M.)

Es el conjunto de aprendizajes autónomos los que, cuando son respetados, constituyen los fundamentos de la autonomía adulta (Falk, J.)

Mi amiga Rebeca, también educadora y madre, me preguntó como había logrado que mis hijos fueran responsables y tuvieran automotivación. No supe que responderle. Insistió y me puso a pensar en algunas de aquellas cosas que pude haber hecho para promover la autogestión y autonomía de mis hijos, siendo tan distintos uno de otro. Aquí las comparto algunas

Saben que no puedo estar ni estaré siempre con ellos

Todos nos hemos sentido tentados como padres a hacerles las cosas a nuestros hijos o ayudarlos más de la cuenta para que todo salga “bien”. Sin embargo, esto puede provocar dependencia o inseguridad en ellos.  En mi caso, les he hablado y ayudado a comprender que son ellos mismos los que deben hacer sus tareas, actividades y tomar decisiones, siempre y cuando les sea posible. Saben que cuentan conmigo 100%, pero no puedo hacer las cosas por ellos. Estoy para dar apoyo cuando lo necesiten, pero no para resolverles o para asumir sus responsabilidades. Son tan independientes que a veces se molestan cuando quiero opinar mucho o meterme en sus proyectos, pues les gusta sentir que lo hacen por sí mismos, aprendiendo de sus propios errores y experiencias.

  • No les hago la tarea
  • No les reviso agenda, aunque si les pregunto si tienen tarea o si necesitan ayuda.
  • Si pueden hacer algo por si mismos, lo hacen
  • Si me hacen una pregunta para la cual tienen respuesta, les devuelvo la pregunta.
  • Les digo que no estoy siempre y que deben asumir sus responsabilidades.
  • Confío en ellos

En la conversación, mi amiga y colega Rebeca me comentó que había notado que yo les daba mucha confianza a mis hijos. Al pensarlo me di cuenta que es cierto. Desde pequeños deposité plena confianza en sus capacidades, expresándoles abiertamente lo que veía que podían hacer bien y aquellas áreas en las que podían mejorar o esforzarse más. Y les ofrezco ayuda siempre. Saben que pueden contar conmigo, pero que son ellos los que deben esforzarse por sus metas y por mejorar cada día.

  • Les hablo la verdad y hago lo que puedo para que tengan confianza en mi y en si mismos.
  • Les invito a pensar como pueden hacer algo de otra forma cuando se trancan y piensan que no lo pueden hacer. Trato de evitar hacerlos sentir que no pueden.
  • Les digo que no controlamos el resultado, pero que traten de dar el 100% en todo lo que hacen.
  • Los felicito por sus esfuerzos, sin premios materiales.
  • Les oriento y permito que tomen decisiones, siempre y cuando sea posible.

Buscamos soluciones sin culpar

En vez de dar discursos cuando no estoy de acuerdo con las conductas o actitudes y respuestas de mis hijos, trato de plantearles preguntas. No es fácil, pero les lleva a pensar en las alternativas que tienen y en cómo pueden cambiar, mejorar o manejar de forma distinta cada conducta o situación. Queremos resolver y no culpar o hacer sentir mal y para esto es necesario escucharlos y orientarlos con firmeza para que ellos pongan de su parte.

  • Les pregunto: ¿Qué puedes hacer para resolver esa situación?
  • Si me preguntan lo que deben hacer, les respondo preguntando ¿Qué crees tu?
  • Converso con mis hijos sobre problemas y situaciones que yo enfrento en mi vida personal y profesional, la forma como los enfrento o resuelvo, dándoles participación cuando es apropiado.

Enfrento en el momento

Al identificar oportunidades de mejora y enfrentar situaciones que requieren de atención con mis hijos, lo abordo tan pronto se pueda, preferiblemente inmediatamente. Esto les da seguridad y pueden ver realmente cuando algo require de atención y es verdaderamente importante, no dejando para después. Lo he modelado y veo resultados cuando enfrentan situaciones y son capaces de hacer lo que les toca en el momento adecuado, sin huir.

  • Cuando hay que resolver algo importante, lo hago tan rápido como se pueda, enviando un mensaje de que no debemos dejar que los problemas empeoren.
  • Les invito a abordar aquello importante y no huir de la situación.

Deja un comentario