20 Nov 2018

¿Realmente necesitan tareas desde pequeños?

Por: Margarita Heinsen

Cada vez es más común asignar tarea a estudiantes desde los primeros años, requiriendo que los niños deban hacer trabajos o proyectos en sus casas desde que están en el Nivel Inicial. Esto muchas veces se hace para irlos acostumbrando a las mismas o como una forma de integrar a las familias en el proceso educativo. Otras veces se hace para que practiquen algunas habilidades y destrezas o para que refuercen lo aprendido en el aula.

La etapa infantil es de curiosidad, exploración, descubrimiento y juego en la que se aprende de manera concreta a través de la interacción del niño con su medio y con otros. Es por esto que se hace necesario replantear el tipo y la cantidad de tarea que se asigna, asegurando que sea apropiada y se respeten las características de la edad y de desarrollo de cada niño.  No debe implicar el sacrificio de tiempo de descanso o de diversión, tan necesarios y saludables. 

Si se va a asignar tarea en esta etapa, la misma debe ser lo suficientemente abierta y flexible  para promover los aprendizajes y el desarrollo de las competencias deseadas, sin generar posible frustración.

A continuación algunas ideas de tareas que se pueden asignar a los niños en la edad temprana:

  • Leer regularmente con sus padres o tutores en la casa.
  • Dictar cuentos para que los padres o tutores escriban. Hacerlo tantas veces quieran y puedan.
  • Construir algo utilizando diversos materiales y recursos del medio. 
  • Realizar salidas educativas con la familia, explorando nuevos lugares apropiados.
  • Garabatear o dibujar libremente con crayones, lápices o marcadores.
  • Hacer experimentos junto a la familia, anotando sus hipótesis y resultados.
  • Realizar proyectos relacionados con los temas que se están abordando.

Como puede verse, este tipo de “tarea” es muy distinta a la que estamos acostumbrados a asignar, la cual requiere generalmente que el niño se siente y trace, pegue, repita o resuelva el ejercicio de manera mecánica y sin sentido. Es un cambio que implica la integración de la familia y respeta la etapa de desarrollo de los niños, motivando e inspirando, sin presionar académicamente como si fueran pequeños adultos. 

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